21 Feb Covid para 100 años
Covid para 100 años. No sé si es conveniente publicar este artículo con la movida que estamos viviendo con el rapero Hasel y la libertad de expresión en entredicho, pero la realidad es que a algunos les encantaría que tuviésemos Covid para 100 años. Sí sí, así es, tal cual. Sé que no suena muy bien pero muchos de vosotros sabéis a qué me estoy refiriendo. El objetivo de este artículo no es ofender a nadie sino más bien invitar a la reflexión.
Y es que algunos no pocos que lo único que hacen es ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, están encantado con esta situación.
Es maravilloso trabajar dos de los cinco días de la semana en casa, sin agobios, atendiendo asuntos profesionales y personales al mismo tiempo, sin que nadie te tosa en el cogote. Es genial.
Además me mantengo en línea con el servidor para no mosquear a nadie y así puedo hacer otras cosas o mejor aún, no hacer nada. Por supuesto, los otros tres días que toca trabajar de forma presencial son magníficos porque desde mediados de marzo de 2020 no se atiende el teléfono, los aforos se han restringido al menos uno y las salas de espera con ciudadanos ruidosos ya han desaparecido. Ahora la sala de espera parece un bosque con un riachuelo y un delicioso sonido de pajarillos. Bueno, pues a pesar de esto, y donde la lógica parece apuntar que hay mucho más tiempo disponible para sacar el trabajo adelante, pues todo lo contrario. Los expedientes no salen debido al Covid-19. Covid para 100 años, bendito covid.
Con el teletrabajo no hay distracciones. Presencialmente se ha eliminado de forma drástica la atención al público y la atención telefónica, las citas se conciertan a dos meses vista y el día de la cita observas que prácticamente no hay nadie. Es como el Hospital público que te da cita con el especialista para dentro de cuatro meses y el día de la consulta te das cuenta que el hospital y la sala de espera está prácticamente vacía y te preguntas ¿pero cómo es posible? ¿La sala tendría que estar a tope?…. Con estas medidas cada empleado se dedica a trabajar sin pérdidas de tiempo y distracciones. Cabría esperar que los expedientes se resolvieran igual que el churrero saca churros sin control. Pues no, todo lo contrario.
¿Y qué decir de los Ayuntamientos?, tres cuartos de lo mismo. Estos al igual que los centros de salud públicos han trasladado la sala de espera a la calle. Da igual que llueva o haga sol, que nieve o truene, que tengas 19 que 69 años. Esperas en la calle a que te toque y sin protestar y lo curioso es que si echas un vistazo a la sala de espera realmente hay cuatro gatos no más. Por supuesto, esta espera en la puñetera calle proviene de una cita concertada con mucho tiempo de antelación debido al covid-19. Tampoco esperes que en tu centro de salud público te atienda el médico de cabecera personalmente. Previamente te hace una llamada telefónica y según su estimación te cita de forma presencial para otro día pero eso sí, haciendo cola en la calle hasta dar dos vueltas a la manzana. Curiosamente en los centros sanitarios privados esto no ocurre. Por lo visto, el personal de los centros sanitarios privados es inmune al covid-19 ya que ellos te hacen esperar en sus salas, te atiende el especialista en su consulta sin ningún tipo de problema guardando las medidas de seguridad, insitu te hace una ecografía y te pide inmediatamente después una radiografía para que vayas por urgencias para realizarla en el momento. En el centro de salud público esto es imposible, te atiende con una llamada telefónica y después, ya si eso, te quedas en la calle esperando.
¿Y qué decir de los pobres profesores? La discriminación es escandalosa. Hasta donde yo sé son también empleados públicos y están al pie del cañón con niños y adolescentes desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde. Sí, con niños y adolescentes muchos asintomáticos y super-contagiadores. Ellos no atienden por teléfono, no dan citas a tres meses vista. Están comiéndose esto a diario 6 horas ininterrumpidas. Parece ser que al igual que los empleados de la sanidad privada, también son inmunes al covid-19.
¿Hablamos de las empleadas de los supermercados que desde el inicio de la pandemia no han dejado de atender a medio metro de distancia a los clientes? Mejor me callo.
¿Qué diferencias hay entre un empleado público de hacienda, la seguridad social, diputación, una empleada de Mercadona, un asesor fiscal, policía o un empleado de una agencia de seguros? ¿Cuál de ellos está más expuesto al Covid? ¿El enfermero de la sanidad privada está menos expuesto que el funcionario de la seguridad social o el enfermero del centro de salud público?
Me temo que estas respuestas están en la libreta del Sr. Fernando Simón que a su vez las ha copiado de un político. Qué miedo!!!!
También podemos comentar lo que está sucediendo con las vacunas. Que poca seriedad, profesionalidad y qué poca vergüenza. Las listas de personas prioritarias para inocularles la vacuna se las pasan por el arco del triunfo. Se vacunan políticos y curas cuando les da la gana. Se saltan la cola a su antojo a sabiendas de que lo peor que puede pasar es el ruido que puedan generar los medios de comunicación. Existen municipios en los que se ha vacunado a la administrativa de una clínica privada mientras que muchas personas mayores, dependientes severos, están a la espera.
Este país no evoluciona, pero no evoluciona porque no nos da la gana, porque no nos conviene. Porque estar tumbados es mejor que estar de pie, porque cuanto menos trabaje mejor para mí, porque ver una película es mejor que leer un libro, porque estar parado es mejor que trabajar, porque cualquier excusa viene estupendamente para quitarme curro de encima, porque lo que le pase al vecino me importa un comino. Como este es el sentir y comportamiento de la mayoría ¿Quién va a protestar? ¿Quién se va a quejar?, pues evidentemente nadie y la clase política está encantada, claro está. Y es que la democracia y la igualdad la entienden bien tan sólo unos pocos; esos sí que saben.
El Covid ha venido estupendamente para acentuar este sentir, este comportamiento y esta forma de ser. Habréis observado que el Covid sirve de excusa y justificación absolutamente para todo.
No seré yo el que niegue la pandemia después de lo vivido y lo que nos queda, pero también es cierto que a muchos les gustaría tener Covid para 100 años.